El sector minero exportó US$ 5.900 millones en 2025 y proyecta llegar a US$ 36.000 millones en 2035. El empresariado regional y la demanda laboral, los puntos claves detrás de las grandes inversiones
El desarrollo de la minería en Argentina tiene sus raíces en 1813 cuando la Asamblea General Constituyente dictó las primeras normas de promoción de la actividad minera. Hoy, más de 200 años después, esta industria tiene por delante un panorama prometedor. La actividad no para de crecer y se consolida como un pilar fundamental de la macroeconomía. Si se compara 2025 con 2024, el aporte a las exportaciones en términos de PBI aumentó un 6.9%.
Las proyecciones indican que el sector podría alcanzar un volumen exportado de US$ 36.000 millones para 2035, cifra que significa multiplicar por seis el monto actual. Solo en el primer trimestre de 2026, las exportaciones mineras superaron los US$ 2.400 millones, marcando un nuevo récord en el comercio exterior. El oro y el litio representan los principales rubros y los que registran los mayores niveles de crecimiento.
Este auge de la minería está impulsado por el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Para lograr las metas que se ha planteado el gobierno es necesaria una inversión superior a los US$ 57.000 millones, lo que posicionaría al país como uno de los principales jugadores energéticos a nivel mundial.
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El lado B de la minería
El crecimiento del sector no solo incrementa el ingreso de divisas, sino que también genera empleo directo e indirecto. A la vez, expone un desafío estructural, ya que los yacimientos están alejados de los centros urbanos. Esa localización exige desplegar una red compleja de servicios que sostienen la operación, como gastronomía, limpieza, lavandería y asistencia en campamentos, entre otros, abriendo oportunidades para el desarrollo de pymes locales.
“Sostener la continuidad operativa en sitios remotos implica enfrentar desafíos logísticos de enorme escala”, cuenta Sebastián Lusardi, CEO de Grupo L, empresa líder en servicios integrales como alimentación, logística, mantenimiento y hospitality en entornos corporativos e industriales, y agrega: “Esto incluye la planificación de envíos de mercadería o productos con meses de anticipación, garantizar condiciones adecuadas de trabajo y alimentación en climas hostiles, y coordinar cadenas de suministro sin margen de error”
Recientemente, la compañía inauguró una planta de operaciones de 1.200 m2 en Vaca Muerta, con capacidad para producir 6.000 viandas diarias y proyección de escalar a 12.000. El establecimiento, ubicado en la localidad de Centenario, demandó una inversión superior a los $2.200 millones.“Llegamos con alimentos a más de 2.500 sitios, y 1.000 de ellos cuentan con servicio de limpieza”, señala Lusardi. A través de la marca GL Support Sitios Remotos, la empresa brinda servicios integrales en zonas industriales clave de provincias como San Juan, Catamarca, Salta, Jujuy, Neuquén, Río Negro y Chubut. “Solo en alimentos hablamos de más de 226 millones de raciones para nuestros clientes por año, entre cocidas y crudas; por eso la logística cobra vital importancia y se convierte en una variable estructural de competitividad”, indica Lusardi.
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El mapa del sector minero y la demanda laboral
Dentro del sector, el auge se explica por el litio, el cobre y el oro, que también generan una alta demanda de profesionales y oficios especializados en el norte del país y la región cordillerana, especialmente en Salta, Jujuy y Catamarca, el «Triángulo del Litio», donde se encuentran proyectos de alta envergadura. Otras provincias con alta demanda son San Juan y Mendoza, epicentro del desarrollo del cobre, y Santa Cruz y Río Negro, con fuerte actividad en oro y plata.
Los perfiles más solicitados incluyen profesionales universitarios y técnicos especializados, como ingenieros en minas, industriales y electromecánicos, geólogos con experiencia en exploración o hidrogeología, y especialistas en medio ambiente y salud ocupacional. También se buscan técnicos mecánicos, eléctricos, soldadores, operadores de maquinaria pesada y personal de mantenimiento. Además, se requieren perfiles transversales como administradores logísticos, técnicos de laboratorio y analistas de recursos humanos.
A su vez, incrementa también el desarrollo de servicios que apoyan a las operaciones y resultan clave en estos contextos, como la construcción y montaje de campamentos, la logística diaria, la alimentación, hotelería, limpieza y mantenimiento, con oficios que van desde maestranza y albañilería, hasta gastronómicos y choferes.
“La oportunidad es concreta, pero su materialización depende de un entramado productivo que acompañe el crecimiento del sector, con recursos y con infraestructura capaces de sostener operaciones en entornos extremos, con estándares cada vez más exigentes” concluye Lusardi.
RM