Por qué Hunter volvió a la Argentina

La icónica marca británica de botas de lluvia decidió regresar al país de la mano de Perramus a partir de la mayor facilidad para importar productos. La estrategia del socio local.

Claudio Celano Gómez

El mundo de los negocios en Argentina parece estar teniendo una clara dirección: las multinacionales quieren estar presentes en este mercado pero con socios locales que tengan la capacidad de adaptarse a las cambiantes reglas del país.

Así como Mercedes-Benz pasó a manos de Prestige Auto; y así como Procter & Gamble decidió venderle toda su operación a la nacional Newsan; la famosa marca de botas Hunter volvió a la Argentina de la mano de Perramus.

Hunter hacía casi dos años que había dejado de estar presente en el mercado local. Las importaciones eran casi imposibles, con lo que su por entonces socio local, Paula Cahen d'Anvers, no tenía disponibilidad de productos. Era una marca que estaba pero no tenía productos. Historia conocida en nuestro país.

A partir de la apertura de las importaciones, el mercado textil en Argentina cambió y Hunter entendió que había una nueva posibilidad. Durante más de un año estuvo en negociaciones hasta que finalmente cerró un acuerdo con Perramus según confirmó Diego Meischenguiser, presidente de la empresa familiar local que emplea a más de 180 personas.

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Perramus es una marca argentina especializada en outerwear y el acuerdo firmado con Hunter lo convirtió en el distribuidor oficial de Hunter en el país. Además de importar productos, Perramus podrá evaluar fabricar localmente indumentaria y accesorios para Hunter, como también tiene la posibilidad de abrir locales exclusivos a partir del tercer año de contrato. “Hace más de 35 años que formo parte de la empresa familiar y ya transito la industria textil en este país y la conozco bien. Ya conocemos y tenemos experiencia en estos recorridos de economía cerrada y economía abierta", comentó Diego Meischenguiser, que es la tercera generación al frente de Perramus. Y agregó: “Yo vislumbro económicamente lo que le va a pasar a las empresas del sector. Las que hagan las cosas bien son las que van a empezar a ganar, porque ya se acabó la especulación”.

Respecto del motivo que llevó a Perramus a sumar a Hunter dentro de su negocio, Meischenguiser explicó: “Hunter es una marca que le va a traer un público nuevo y diferente a Perramus. Las dos marcas vamos de la mano y creo que nos vamos a potenciar entre sí”.

Botas Hunter
Botas Hunter.

La alianza implicó una inversión cercana a los u$s 200.000, que incluye regalías, desarrollo de campañas y publicidad. El primer envío de productos fue de u$s 500.000 para cubrir un semestre, con un plan de crecimiento del 30% anual.

Diego Meischenguiser comentó cómo la apertura económica está cambiando la ecuación entre la fabricación y la importación de productos. “La fabricación anda bien pero está claro que es un desafío la importación. Nosotros siempre tuvimos un mix y lo vamos ajustando según la realidad del país. Hasta hace un tiempo fabricábamos un 80% y el resto era importado; hoy estamos en un 70% producido y 30% importado pero vamos hacia un 50% y 50%. Muchos dirán que eso hará que tengamos menos empleados, pero eso no es así. Si bien tenemos menos operarios de fábrica, aumentamos la cantidad de empleados en locales, en el ecommerce, en el desarrollo de productos. Tenemos la misma cantidad de empleados”, enfatizó.

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Perramus actualmente tienen 18 locales en el país, de los cuales siete son franquicias. Hoy en día, Hunter se vende tanto en locales Perramus como en algunos multimarca.

Respecto del contexto de ventas, Diego Meischenguiser comentó que en el primer semestre del año, en comparación al mismo período de 2024, las ventas bajaron un 10% en unidades.

Diego Meischenguiser también encaró el tema del precio de las Hunter, ya que los productos importados suelen ser mucho más caros en Argentina que en el exterior. Sin embargo, dejó una definición muy clara: “Los argentinos están dispuestos a pagar hasta un 20% más de lo que vale en el exterior por comprarlos acá, porque a ese porcentaje en general le podés sumar algunas cuotas o algún beneficio. Pero es importante explicar que ese diferencial no es una ganancia nuestra, sino que tiene que ver con la estructura impositiva local. En otros países del mundo no existe el 5% de ingresos brutos y el IVA no es del 21%. Además, hay que sumarle el arancel de importación, que acá es de un 20% y en Chile de un 6%. Todo eso encarece el producto local, pero sabemos que el público no va a pagar cualquier precio, es por eso que creemos que un 20% es correcto”, explicó.

RM