Vaca Muerta se prepara para superar al campo y abrir un ciclo de crecimiento de 30 años

La expansión de la producción energética, los proyectos de LNG y las grandes obras de infraestructura impulsan una demanda creciente de viviendas, hoteles, logística y servicios. Las proyecciones anticipan exportaciones energéticas por hasta US$ 50.000 millones anuales hacia la próxima década.

Redacción Fortuna

Luego de transformar la industria energética argentina, Vaca Muerta se encamina a protagonizar una nueva etapa de crecimiento que promete exceder ampliamente al negocio petrolero. Con inversiones proyectadas de entre US$ 40.000 millones y US$ 50.000 millones para los próximos 15 años, la cuenca neuquina se consolida como el principal polo de desarrollo económico del país y abre oportunidades en sectores que van desde la infraestructura y la logística hasta la construcción y el real estate.

Las proyecciones de la industria indican que entre 2025 y 2040 se perforarán cerca de 9.700 pozos shale y se realizarán unas 480.000 etapas de fractura hidráulica. La magnitud de la actividad requerirá una expansión sostenida de servicios, transporte, almacenamiento, equipamiento e infraestructura urbana para acompañar el crecimiento de la producción.

El salto productivo será significativo. Entre 2024 y 2030, Vaca Muerta podría triplicar su producción de petróleo y aumentar un 150% la de gas natural. Hacia 2031, las estimaciones del sector anticipan que la producción petrolera alcanzará el millón de barriles diarios, mientras que la de gas podría llegar a los 200 millones de metros cúbicos por día.

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Este crecimiento está respaldado por una serie de proyectos estratégicos. Entre ellos se destaca Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), el oleoducto que conectará Añelo con Punta Colorada, en Río Negro, mediante una inversión cercana a los US$ 3.000 millones. Una vez operativo, permitirá transportar hasta 550.000 barriles diarios y ampliar significativamente la capacidad exportadora de crudo.

A la vez, la industria avanza con iniciativas vinculadas al gas natural licuado (LNG). Southern Energy, el proyecto más avanzado, prevé inversiones superiores a los US$ 15.000 millones para exportar gas de Vaca Muerta desde Río Negro mediante unidades flotantes de licuefacción. En paralelo, Argentina LNG proyecta desembolsos por alrededor de US$ 29.500 millones para desarrollar una plataforma exportadora de escala global.

Según las estimaciones de la industria, si estos proyectos se concretan, las exportaciones energéticas podrían ubicarse entre US$ 40.000 millones y US$ 50.000 millones anuales durante la próxima década, convirtiendo al sector en la principal fuente de divisas de la economía argentina.

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El derrame hacia otros negocios

La expansión energética ya está generando efectos sobre otras actividades. Uno de los sectores más beneficiados es el inmobiliario, particularmente en Añelo, la localidad neuquina considerada la puerta de entrada a Vaca Muerta. Las estimaciones privadas señalan que la población del área de influencia podría pasar de unos 12.000 habitantes a cerca de 50.000 en los próximos años, impulsada por la llegada de trabajadores, contratistas y empresas vinculadas al sector energético.

El crecimiento demográfico y la escasez de oferta habitacional están impulsando desarrollos residenciales, hoteleros y corporativos. Distintos proyectos privados buscan atender una demanda creciente de alojamiento para trabajadores, ejecutivos y proveedores de servicios petroleros. "Los grandes ciclos de inversión se detectan antes de que sean masivos. El nuevo boom del real estate argentino no está donde uno se imagina: está donde crece la energía", sostiene Bruno Saltarelli, director del Foro de Inversiones Vaca Muerta Energía y Real Estate.

Los desarrolladores destacan que la rentabilidad de los proyectos vinculados a la actividad energética supera ampliamente los retornos tradicionales del mercado inmobiliario argentino, impulsada por contratos corporativos dolarizados y una demanda sostenida de alojamiento.

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Infraestructura para una expansión de largo plazo

Además de los proyectos de exportación de petróleo y LNG, el desarrollo de Vaca Muerta requerirá nuevas obras de transporte, procesamiento y logística. Entre ellas se encuentra la ampliación del Gasoducto Perito Moreno, que elevará su capacidad desde los actuales 21 millones hasta 35 millones de metros cúbicos diarios, con inversiones estimadas en US$ 1.000 millones.

También avanza el Proyecto NGL impulsado por YPF y TGS, que contempla una inversión cercana a los US$ 3.000 millones para industrializar líquidos asociados al gas natural y ampliar las exportaciones petroquímicas. Para los analistas del sector, la combinación de recursos energéticos competitivos, nuevas obras de infraestructura y una creciente demanda global de energía posiciona a Vaca Muerta como uno de los principales motores económicos de la Argentina para las próximas décadas.

Más allá del petróleo y el gas, el fenómeno ya está redefiniendo el mapa de inversiones del país y generando oportunidades de negocios en una amplia cadena de valor que incluye construcción, logística, hotelería, servicios y desarrollos inmobiliarios.

RM